Domingo 18 de Septiembre de 2016

La caída del comercio internacional

El intercambio de bienes físicos cayó, pero aumentó de manera exponencial el flujo de datos de la economía digital.

El comercio internacional disminuyó en valor 13,8% en 2015 medido en dólares constantes, la mayor caída desde 2008-2009 (crisis Lehman Brothers), mientras que aumentó 2,5% anual en volumen, por debajo del auge de la economía global (3,1%). Esto mismo es lo que ha ocurrido en los últimos 6 años y constituye una pauta no experimentada desde la década del’70.

La regla de los 15 años previos a 2008 ha sido que el comercio internacional crecía el doble que el PBI mundial, en tanto aumentaba el triple la inversión extranjera directa (IED) de las empresas transnacionales (ETN).

Esta era la ecuación básica de la globalización. Por eso, el comercio internacional –sumando exportaciones e importaciones– era en más de 80% obra del intercambio de las ETN entre sí, cada vez más integradas en un mismo sistema de producción internacional.

Las ETN ascendieron a 88.000 en 2015, y contaron con 600.000 asociadas y afiliadas en todo el mundo. Disponen de 3% de la fuerza de trabajo mundial, pero originan más de 80% del alza global de la productividad. Como sistema integrado, son sólo 15% de la economía internacional.

La causa inmediata de la caída del comercio internacional es la desaceleración de la economía china (pasó de 11% en 2007 a 6,5% en 2015) y de su consecuencia inmediata, el derrumbe del mercado mundial de commodities (se ha hundido más de 40% en los últimos 5 años).

De ahí que el canal del comercio global que más ha disminuido (60%) es el Sur-Sur (Asia-América Latina/China-Brasil). Pero mientras el intercambio de bienes ha disminuido sistemáticamente, ha aumentado como contrapartida en forma exponencial el flujo de datos de la economía digital, sobre todo a través del comercio por Internet (e-commerce).

Así, se ha duplicado el flujo de información digitalizada entre 2013 y 2015 y ha alcanzado ahora a 290 terabytes por segundo (+30% anual). Esto significa que ha aumentado 20 veces entre 2008 y 2016 y tiende a crecer 60% por año a partir de 2018 (McKinsey).

Esto tiene una conclusión: la fase histórica de la acumulación capitalista fundada en el intercambio de bienes físicos y la expansión de las empresas transnacionales se ha agotado.

Implica que la globalización, como interconectividad e integración del sistema, se profundiza aceleradamente. El resultado es que el flujo de valor agregado de la economía digital asciende ya a US$2,8 billones por año, con una tasa de crecimiento similar a la de su expansión (30% anual).

La historia del comercio internacional de bienes y servicios en la era de la globalización (1991-2008) se puede formular en los siguientes términos: ha aumentado más de US$20 billones en tres décadas, y ha pasado de US$4 billones en 1990 a US$24 billones en 2014. Era 20% del PBI mundial en 1991 y trepó a 30% en 2015 (UNCTAD).

Dentro del comercio internacional, 15% del total es ya intercambio digitalizado, que alcanzaría a 20% en 4 años, para extenderse a 50% en 2030. La economía mundial se transforma en virtual en este período.

Los actores de la nueva fase de la globalización –esencialmente digitalizada– ya no son las compañías transnacionales, sino nuevas empresas –ante todo pequeñas y medianas– que utilizan el e-commerce como plataforma de producción y reproducción, convertido en la electricidad de la época.

Esto coincide con la aparición en gran escala de una ola antiglobalización y anticomercio internacional en EE. UU. (Donald Trump/ Bernie Sanders) y Europa (Brexit). Se trata de una reacción contra el pasado. Es el rechazo a una fase histórica que en lo esencial ha terminado. El conocimiento sólo surge al atardecer, y la protesta también.

El futuro transforma al presente. La nueva revolución industrial digitaliza completamente la manufactura y los servicios, y los convierte en un código de señales virtualmente transmitido.

Lo real no es sólo lo actual, sino también lo posible; y en el mundo de hoy, lo virtual ha adquirido más realidad que el presente.

Fuente:
Diario Clarín
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